martes, 5 de octubre de 2021

... yo quisiera dar vida a esa canción / que tiene tanto de ti

 

JOSÉ MARÍA EGUREN

 

 

Lied V

 

 

 

 

La canción del adormido cielo
dejó dulces pesares;
yo quisiera dar vida a esa canción
que tiene tanto de ti.

Ha caído la tarde sobre el musgo
del cerco inglés,
con aire de otro tiempo musical.

El murmullo de la última fiesta
ha dejado colores tristes y suaves
cual de primaveras oscuras
y listones perlinos.

Y las dolidas notas
han traído la melancolía
de las sombras galantes
al dar sus adioses sobre la playa.

La celestía de tus ojos dulces
tiene un pesar de canto,
que el alma nunca olvidará.

El ángel de los sueños te ha besado
para dejarte amor sentido y musical
y cuyos sones de tristeza
llegan al alma mía,
como celestes miradas
en esta niebla de profunda soledad.

¡Es la canción simbólica
como un jazmín de sueño,
que tuviera tus ojos y tu corazón!
¡Yo quisiera dar vida a esta canción!


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Fuente: Eguren, J. M. Obras completas. Lima: Banco de Crédito del Perú. Edición, prólogo, notas y bibliografía de Ricardo Silva Santisteban, 1997, p. 59. 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Ojos claros, serenos

 

Gutierre de Cetina


(1518-1572)

 


Madrigal

 

Ojos claros, serenos,

Si de un dulce mirar sois alabados,

¿Por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuando más piadosos,

Más bellos parecéis a aquel que os mira,

No me miréis con ira,

Porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,

Ya que así me miráis, miradme al menos.

martes, 3 de agosto de 2021

Tuve miedo y me regresé de la locura

                                                                

 
 
    a      l            o
 


                           Oquendo de Amat

 
                    Tuve miedo
                    y me regresé de la locura
 
                   Tuve miedo de ser
                                        una rueda
                                                      un color
                                                                un paso
                                    
                            PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS
 
                                                  Y mi corazón
                                                    un botón
                                                      más
                                                      de
                                            mi camisa de fuerza

jueves, 22 de julio de 2021

Dime mujer dónde escondes tu misterio

 





DIME MUJER DÓNDE ESCONDES TU MISTERIO


                           Tomás Segovia

    (España, 1927 – México, 2011)
   
 

 
Dime mujer dónde escondes tu misterio
mujer agua pesada volumen transparente
más secreta cuando más te desnudas
cuál es la fuerza de tu esplendor inerme
tu deslumbrante armadura de belleza
dime no puedo ya con tantas armas
mujer sentada acostada abandonada
enséñame el reposo el sueño y el olvido
enséñame la lentitud del tiempo
mujer tú que convives con tu ominosa carne
como junto a un animal bueno y tranquilo
mujer desnuda frente al hombre armado
quita de mi cabeza este casco de ira
cálmame cúrame tiéndeme sobre la fresca tierra
quítame este ropaje de fiebre que me asfixia
húndeme debilítame envenena mi perezosa sangre
mujer roca de la tribu desbandada
descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo
con que me aterro y te aterro y nos separa
mujer oscura y húmeda pantano edénico
quiero tu ancha olorosa robusta sabiduría
quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios
que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne
quiero recuperar el peso y la rotundidad
quiero que me humedezcas me ablandes me afemines
para entender la feminidad la blandura húmeda del mundo
quiero apoyada la cabeza en tu regazo materno
traicionar al acerado ejército de los hombres
mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos
mujer estatua hecha de frutas paloma crecida
déjame siempre ver tu misteriosa presencia
tu mirada de ala y de seda y de lago negro
tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos
tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío
y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada
tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad
mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises
no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa
tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda
tu palabra certera de fulgurante ignorancia
la salvaje pureza de tu amor insensato
desvariado sin freno brutalizado enviciado
el gemido limpísimo de la ternura
la pensativa mirada de la prostitución
y la clara verdad cruda
del amor que sorbe y devora y se alimenta
el invisible zarpazo de la adivinación
la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos
la esponjosa maternidad terreno de raíces
mujer casa del doloroso vagabundo
dame a morder la fruta de la vida
la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado
déjame recostar mi frente aciaga
en tu grave regazo de paraíso boscoso
desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida
de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.


jueves, 8 de julio de 2021

Diotima

 

 
A Diótima

 Hölderlin


 
Si desde lejos, aunque separados,
me reconoces todavía, y el pasado,
oh tú, participante de mis penas,
significa algo hermoso para ti...


viernes, 18 de junio de 2021

Historia del Perú

                                         Wáshington Delgado

(Cusco, 1927 – Lima, 2003)
 

Historia del Perú
 

No hay un pasado
sino una multitud
de muertos.
 
No hay incas ni virreyes
ni grandes capitanes
sino un ciento
de amarillos papeles y un poquito de tierra.
 
Un señor hubo y decía
a sus esclavos: El oro es bueno
y Dios está en el cielo.
 
Un soldado hubo y decía
a quien le oyera:
mato porque me pagan
y no sé lo que es cielo.
 
Pero ésta no es una historia
sino veinte palabras que nada dicen.
                                                                   (p. 209)
 
 


Poetas
 

Disecan flores en sus gabinetes
o cuentan pelos
o enumeran los nombres de mujeres
que amaron o quisieron amar
o hubieran amado de haberlo querido.
 
Se asoman a sus ventanas,
contemplan el mundo y sonríen
porque la soledad es confortable.
O lloran porque es melancólica.
O maldicen porque si no
¿qué sentido tendrían sus vidas?
 
A menudo se emborrachan
con tabaco y aguardiente
y placeres sexuales y otros placeres
igualmente nerviosos
o simplemente con el aire de la primavera,
pero si alguien los toca
estallan miserablemente y entonces
su melancolía es incurable.
(p. 263)
 
........................................
De: El corazón es fuego. Obra poética, en Wáshington Delgado. Obras completas I. Lima: Universidad de Lima, Fondo Editorial, 2008.


jueves, 15 de abril de 2021

Tierra baldía

 




La tierra baldía

Thomas S. Eliot


 

 

I. EL ENTIERRO DE LOS MUERTOS

 

Abril es el mes más cruel: engendra

lilas de la tierra muerta, mezcla

recuerdos y anhelos, despierta

inertes raíces con lluvias primaverales.

El invierno nos mantuvo cálidos, cubriendo

la tierra con nieve olvidadiza, nutriendo

una pequeña vida con tubérculos secos.

Nos sorprendió el verano, precipitóse sobre el Starnbergersee

con un chubasco, nos detuvimos bajo los pórticos,

y luego, bajo el sol, seguimos dentro de Hofgarten,

y tomamos café y charlamos durante una hora.

Bin gar keine Russin, stamm'aus Litauen, echt deutsch.

Y cuando éramos niños, de visita en casa del archiduque,

mi primo, él me sacó en trineo.

Y yo tenía miedo. Él me dijo: Marie,

Marie, agárrate fuerte. Y cuesta abajo nos lanzamos.

Uno se siente libre, allí en las montañas.

Leo, casi toda la noche, y en invierno me marcho al Sur.

 

¿Cuáles son las raíces que arraigan, qué ramas crecen

en estos pétreos desperdicios? Oh hijo del hombre,

no puedes decirlo ni adivinarlo; tu sólo conoces

un montón de imágenes rotas, donde el sol bate,

y el árbol muerto no cobija, el grillo no consuela

y la piedra seca no da agua rumorosa. Sólo

hay sombra bajo esta roca roja

(ven a cobijarte bajo la sombra de esta roca roja),

y te enseñaré algo que no es

ni la sombra tuya que te sigue por la mañana

ni tu sombra que al atardecer sale a tu encuentro;

te mostraré el miedo en un puñado de polvo.

              

               Frisch weht der Wind

               der Heimat zu

               mein Irisch Kind,

               Wo weilest du?

 

«Hace un año me diste jacintos por primera vez;

me llamaron la muchacha de los jacintos.»

— Pero cuando regresamos, tarde, del jardín de los jacintos,

llevando, tú, brazados de flores y el pelo húmedo, no pude

hablar, mis ojos se empañaron, no estaba

ni vivo ni muerto, y no sabía nada,

mirando el silencio dentro del corazón de la luz.

Oed' und leer das Meer.

 

Madame Sosostris, famosa pitonisa,

tenía un mal catarro, aun cuando

se la considera como la mujer más sabia de Europa,

con un pérfido mazo de naipes. Ahí —dijo ella—

está su naipe, el Marinero Fenicio que se ahogó,

(estas perlas fueron sus ojos. ¡Mira!)

aquí está la Belladonna, la Dama de las Rocas,

la dama de las peripecias.

Aquí está el hombre de los tres bastos, y aquí la Rueda,

y aquí el comerciante tuerto, y este naipe

en blanco es algo que lleva sobre la espalda

y que no puedo ver. No encuentro

al Ahorcado. Temed, la muerte por agua.

Veo una muchedumbre girar en círculo.

Gracias. Cuando vea a la señora Equitone,

dígale que yo misma le llevaré el horóscopo:

¡una tiene que andar con cuidado en estos días!

 

Ciudad Irreal,

bajo la parda niebla del amanecer invernal,

una muchedumbre fluía sobre el puente de Londres ¡eran tantos!

Nunca hubiera yo creído que la muerte se llevara a tantos.

Exhalaban cortos y rápidos suspiros

y cada hombre clavaba su mirada delante de sus pies.

Cuesta arriba y después calle King William abajo

hacia donde Santa María Woolnoth cuenta las horas

con un repique sordo al final de la novena campanada.

Allí encontré un conocido y le detuve gritando: «¡Stetson!,

¡tú, que estuviste contigo en los barcos de Mylae!

¿Aquel cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín,

ha empezado a germinar? ¿Florecerá este año?

¿No turba su lecho la súbita escarcha?

¡Oh, saca de allí al Perro, que es amigo de los hombres,

pues si no lo desenterrará de nuevo con sus uñas!

Tú, hypocrite lecteur! — mon semblablemon frère

 

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Traducción de Agustí Bartra.