jueves, 15 de junio de 2023

Laborare stanca

                                                                Cesare Pavese


 
Trabajar cansa

 
Cruzar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que vaga
todo el día por las calles ya no es un muchacho
y no escapa de casa.
 
Hay en verano siestas en que hasta las plazas quedan vacías, tendidas bajo el sol que está por caer, y este hombre, que llega
por una avenida de inútiles plantas, se detiene.
 
¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
Solamente vagar, las plazas y las calles
están vacías. Hace falta parar a una mujer
 y hablarle y pedirle vivir juntos.
 
De otro modo, uno habla solo. Es por esto que a veces
hay un borracho nocturno que comienza a parlotear
y cuenta los proyectos de toda la vida.
 
No es cierto que esperando en la plaza desierta
se encuentra a alguno, pero el que recorre las calles
se para cada tanto. Si fueran dos,
aun andando por la calle, la casa estaría
donde estuviese esa mujer y valdría la pena.
 
A la noche, la plaza vuelve a estar desierta
y este hombre que pasa no ve las casas
entre las inútiles luces, no levanta ya los ojos:
siente sólo el empedrado que hicieron otros hombres,
de manos endurecidas como las suyas.
 
No es justo quedar en la plaza desierta.
 
Vendrá ciertamente aquella mujer por la calle
que, si uno le pide, querrá dar una mano en la casa.
 


lunes, 5 de junio de 2023

Y de pronto anochece

                                                    





                                                        Salvatore Quasimodo







Y de pronto anochece




Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra

traspasado por un rayo de sol:

y de pronto anochece.

viernes, 19 de mayo de 2023

Aventurero de emociones

 


Carlos Oquendo de Amat

 (Puno, Perú, 1905 – Guadarrama, España, 1936)


A L D E A N I T A

Aldeanita de seda
ataré mi corazón
como una cinta a tus trenzas

Porque en una mañanita de cartón
(a este bueno aventurero de emociones)

Le diste el vaso de agua de tu cuerpo
y los dos reales de tus ojos nuevos



C A M P O

El paisaje salía de tu voz
y las nubes dormían en la yema de tus dedos
De tus ojos cintas de alegría colgaron
la mañana
Tus vestidos
encendieron las hojas de los árboles
En el tren lejano iba sentada
la nostalgia
Y el tiempo volteaba la cara a la ciudad.


lunes, 1 de mayo de 2023

Para hacer un poema dadaísta

                                       


 


            Para hacer un poema dadaísta


 
Tristan Tzara


Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

miércoles, 12 de abril de 2023

Del erotismo

                                                                                  


                                           

                                                                                                                      

El cuerpo y el deseo. Erotismo y sexualidad*

 
ÁNGELES MATEO DEL PINO**
 
 
La censura social que ha prohibido toda alusión al sexo es la que ha provocado que se establezca una dicotomía del ser humano escindido en cuerpo y alma, creyéndose que en el cuerpo está el origen y asiento de todos los males, mientras que en el alma reside la pureza. Se olvida así que cuerpo y alma se funden en el abrazo de la experiencia erótica que tiene como motor de arranque el deseo. El erotismo, por tanto, se alimenta del deseo –fuerza emergente, activa, radiante, centrífuga, energía expansiva, anota Aldo Pellegrini–, que es lo que hará trascender al individuo más allá de los propios límites de su yo. En este sentido, el acto sexual se presenta como forma de conoci­mien­to, ya que se revela no sólo como recurso válido contra la incomunicación y una manera de vencer la otredad de los demás, sino como el camino que nos permite evadirnos incluso de la angustia existencial, del horror vacui, dirá Lezama Lima.
 
Esta dimensión metafísica es la que imprime carácter sagrado a lo erótico, pues­to que éste lleva implícito una aspiración de eternidad o, por lo menos, una sensa­ción de infinitud, precisa Octavio Paz: "El amor también es una respuesta: por ser tiempo y estar hecho de tiempo, [...] es, simultáneamente, conciencia de la muerte y tentativa por hacer del instante una eternidad". Salir de uno para encontrarse y hasta fundirse con lo otro no es sino una forma desinteresada de amor en el que confluyen cuerpo y alma. De esta manera, el amor sexual se eleva hasta constituirse "experiencia religiosa".
 
[…]
 
Así, debemos convenir que el miedo, a veces vértigo, que genera lo erótico ra­di­ca en su conexión con la sexualidad y, más concretamente con la sexualidad animal. Lle­gamos, pues, al "escabroso" terreno que establece diferencias entre lo animal, por tan­to instintivo, y lo humano, por tanto, cultural. Desde esta perspectiva, el erotismo –mundo al que son ajenos los animales– es ceremonia, rito, representación. El hombre es un animal erótico o, lo que es lo mismo, el erotismo es exclusivamente humano: "sexualidad socializada y transfigurada por la imaginación y la voluntad de los hombres. El erotismo es invención", anota de nuevo Octavio Paz: “En su raíz, el erotismo es sexo, naturaleza; por ser una creación y por sus funciones en la sociedad, es cultura. Uno de los fines del erotismo es domar al sexo e insertarlo en la sociedad. Sin sexo no hay socie­dad pues no hay procreación […]”.
 
Canon y erotismo
 
Entramos de lleno en la vieja y manida discusión, y no por ello menos actual, que en­fren­ta, sobre un sistema de categorías duales, a una serie de términos: natura/cultura, cuer­po/alma, instinto/intelecto, civilización/barbarie... Se crea así una lógica de los con­trarios, de las oposiciones binarias de valores positivo y negativo, que condiciona nues­tra cultura y sirve para explicar las relaciones humanas en el marco de la sociedad.
 
Ahora bien, si el erotismo es humano y cultural, de nuevo cabe preguntarse, ¿por qué está sometido a reglas o restricciones definidas? Y aún más todavía, ¿quién marca esas prohibiciones? No olvidemos que el erotismo, como apuntábamos con anterioridad, es una actividad cultural, de manera que, como tal, se desarrolla en el marco de una sociedad –en una época y en un lugar–. Si la sociedad cambia también lo hace la cultura y con ambas las prohibiciones y restricciones, lo que demuestra –advierte Georges Bataille– no sólo el sentido arbitrario y cambiante de las prohibiciones, sino que prueba al contrario el profundo sentido que éstas tienen.
 
Las prohibiciones y tabúes están destinados a regular y controlar –"observar"– el instinto sexual, a domar el sexo –señalaba Octavio Paz– porque ésta es la única manera de fijar unos límites de representación erótica: lo que debe o no representarse en escena –y con esto volvemos al tema de lo que resulta obsceno– es lo que deviene "polí­ti­ca­mente correcto o incorrecto". Pero no olvidemos que también la religión marca sus re­glas, en este sentido, nos remitimos a Severo Sarduy: “Creando la culpabilidad, la prohi­bición, la religión repliega la sexualidad hacia la zona de lo secreto, hacia esa zona don­de la prohibición da al acto prohibido una claridad opaca, a la vez ‘siniestra y di­vi­na’”, claridad lúgubre que es la de "la obscenidad y el crimen" y también la de la religión.
 
A modo de conclusión
 
[…]
 
Quizá tanto silencio y marginación de lo erótico sólo sea con­se­cuen­cia del mie­do: "el hombre es un animal que ante la muerte y ante la unión sexual queda desconcer­ta­do, sobrecogido", afirma Georges Bataille.
 
Pero el miedo también se supera y si el hombre ha sido capaz de arti­cular la muerte y convertirla en materia discursiva, sin que por ello haya si­do censurado, ¿por qué no podemos hablar de lo erótico y sexual sin que por ello seamos calificados de obscenos? El miedo no está en las palabras, resi­de en la mente del que lee y escucha y se es­canda­liza.
 
[…]
 
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* Extraído de “La literatura erótica frente al poder / el poder de la literatura erótica”. Cyber Humanitatis 52, 2009. Universidad de Chile.
** Titular de Literatura Hispanoamericana. Facultad de Filología. Universidad de Las Palmas Gran Canaria.

viernes, 24 de marzo de 2023

A todos los prófugos del mundo

 



"A todos los prófugos del mundo,

a quienes quisieron contemplar el mundo,
a los prófugos y a los físicos puros,

las teorías restringidas y a la generalizada.
A todas las cervezas junto al mar.
A todos los que, en el fondo, tiemblan al ver un guardia.
A los que aman a pesar de su dolor y el dolor que el tiempo hace florecer en el alma".


Luis Hernández

 

viernes, 10 de marzo de 2023

... extraer de la música el secreto

 

¡Ah! La angustia, la abyecta rabia...
 
Fernando Pessoa
 
¡Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
¡En un último, austero alarido!

Hablo –las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro –Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
¡De su alarido!

Ah, la furia –aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
¡En la noche, nada más allí!