Dylan Thomas
martes, 25 de enero de 2022
En mi oficio o mi arte sombrío...
lunes, 27 de diciembre de 2021
La unión libre
André Breton
(Francia, 1896-1966)
La unión libre
Mi mujer
con cabellera de fuego de leña
Con
pensamientos de relámpagos de calor
Con
talle de reloj de arena
Mi
mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi
mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última
magnitud
Con
dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
Con
lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi
mujer con lengua de hostia apuñalada
Con
lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
Con
lengua de piedra increíble
Mi
mujer con pestañas de palotes que escriben los niños
Con
cejas de borde de nido de golondrinas
Mi
mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
Y
de vaho en los cristales
Mi
mujer con hombros de champagne
Y
de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi
mujer con muñecas de fósforos
Mi
mujer con dedos de azar y de as de corazón
Con
dedos de heno segado
Mi
mujer con axilas de marta y de bellotas
De
noche de San Juan
De
alheña
y de nido de escalarias
Con
brazos de espuma de mar y de esclusa
Y
de mezcla de trigo y de molino
Mi
mujer con piernas de cohete
Con
movimientos de relojería y desesperación
Mi
mujer con pantorrillas de médula de saúco
Mi
mujer con pies de iniciales
Con
pies de manojos de llaves con pies de pajaritos que beben
Mi
mujer con cuello de cebada sin perlar
Mi
mujer con garganta de Valle de Oro
De
cita en el lecho mismo del torrente
Con
senos nocturnos
Mi
mujer con senos de topera marina
Mi
mujer con senos de crisol de rubíes
Con
senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi
mujer con vientre de despliegue de abanico de los días
Con
vientre de garra gigante
Mi
mujer con espalda de pájaro que huye vertical
Con
espalda de azogue
Con
espalda de luz
Con
nuca de piedra de canto rodado y de tiza mojada
Y
de caída
de un vaso en que se acaba de beber
Mi
mujer con caderas de barca
Con
caderas de araña y de plumas de flecha
Y
de canutos de plumas de pavo real blanco
De
balanza insensible
Mi
mujer con nalgas de greda y de amianto
Mi
mujer con nalgas de lomo de cisne
Mi
mujer con nalgas de primavera
Con
sexo de gladiolo
Mi
mujer con sexo de yacimiento y de ornitorrinco
Mi
mujer con sexo de alga y de bombones viejos
Mi
mujer con sexo de espejo
Mi
mujer con ojos llenos de lágrimas
Con
ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi
mujer con ojos de sabana
Mi
mujer con ojos de agua para beber en prisión
Mi
mujer con ojos de bosque siempre bajo el hacha
Con
ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego
*******************
Traducción:
Raúl
Gustavo Aguirre
viernes, 3 de diciembre de 2021
Belkis Cuza Malé
Belkis Cuza Malé
(Cuba, 1942)
Compro muebles viejos: sillas, camas, bastidores
Los
compradores de muebles viejos
a menudo olvidan el amor,
sustraen una cama o una silla
aprovechando que sus dueños se han mudado
para siempre,
que embarcaron con la vejez y la tarde,
que no tuvieron tiempo de decidir la suerte
de los objetos
y a última hora hubo que deshabitar la casa,
abandonar la felicidad de antes
y partir sin despedirse de la cocinera.
Los compradores de muebles viejos
borran el polvo,
cualquier mancha de aceite sobre la superficie
y hasta inventan una historia feliz
para el nuevo dueño:
“Aquí se sentada el Rey Midas”.
“En esta cama nació María Antonieta”.
Pero las huellas del antiguo cuerpo
no desaparecen nunca,
ni la fatalidad, ni la soberbia
y el nuevo propietario comienza a pensar
que él es el otro,
que todo lo que toca se convierte en sal y agua,
que su mujer ha perdido la cabeza
y que ya no hay modo de no morir como los otros.
La Patria de mi madre
Mi madre decía
siempre
que la patria era cualquier sitio,
preferiblemente el sitio de la muerte.
Por eso compró la tierra más árida
y el paisaje más triste
y la yerba más seca,
y junto al árbol infeliz
comenzó a levantar su patria.
La construía a pedazos
(un día una pared, otro día el techo,
y, a ratos, huecos para dejar colar el aire).
Mi casa es mi patria -decía-
y yo la veía cerrar los ojos
como una muchacha llena de ilusión
mientras escogía, de nuevo, a tientas,
el sitio de la muerte.
Asimilo
Asimilo
el verbo conjugado
sin ser dicho.
No hace falta
trasplantarnos las uñas
de las manos
a la tierra,
para saber
que el marco de la puerta
forma un ángulo;
que los pies descalzos
andan sueltos;
ni que hace tiempo
mi espíritu se ha muerto
robando
granos de azúcar
a las moscas,
y ventilando situaciones
de cuidado.
En el museo de la vida
¿Qué somos?
¿Dioses imperfectos
sometidos los unos a los otros? ¿Hombres ranas?
¿Muchedumbre? ¿Escoria?
¿Conquistadores gloriosos del presente?
Vivimos en el
museo de la vida,
atravesamos salas y bastiones, mapas históricos
cagados por las auras. ¿Quién se atreve a minar
la tradición, viejo empeño de abuelas?
Pero yo no he
vivido y esto huele a folklore.
Nada han visto mis ojos. Estas manos que acarician
los leones de piedra, rozan también la estatua de beduino
sin ser correspondidas.
¿No habrá
sitio en el mundo
que no sea este viejo arsenal de chucherías,
este acabado caserón?
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Fuente: https://adncuba.com/noticias-de-cuba-cultura/literatura/los-prohibidos-seleccion-de-poemas-de-belkis-cuza-male
viernes, 19 de noviembre de 2021
La muchacha mala de la historia
SOY LA MUCHACHA MALA DE LA
HISTORIA
María Emilia Cornejo
soy
la muchacha mala de la historia
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su
ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.
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Eros. Año I, n.° 1. Lima, agosto de 1973, p. 5.
Director de la revista: Isaac Rupay.
martes, 5 de octubre de 2021
... yo quisiera dar vida a esa canción / que tiene tanto de ti
JOSÉ MARÍA EGUREN
Lied V
La canción del adormido cielo
dejó dulces pesares;
yo quisiera dar vida a esa canción
que tiene tanto de ti.
Ha caído la tarde sobre el musgo
del cerco inglés,
con aire de otro tiempo musical.
El murmullo de la última fiesta
ha dejado colores tristes y suaves
cual de primaveras oscuras
y listones perlinos.
Y las dolidas notas
han traído la melancolía
de las sombras galantes
al dar sus adioses sobre la playa.
La celestía de tus ojos dulces
tiene un pesar de canto,
que el alma nunca olvidará.
El ángel de los sueños te ha besado
para dejarte amor sentido y musical
y cuyos sones de tristeza
llegan al alma mía,
como celestes miradas
en esta niebla de profunda soledad.
¡Es la canción simbólica
como un jazmín de sueño,
que tuviera tus ojos y tu corazón!
¡Yo quisiera dar vida a esta canción!
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Fuente: Eguren, J. M. Obras completas. Lima: Banco de Crédito del Perú. Edición, prólogo, notas y bibliografía de Ricardo Silva Santisteban, 1997, p. 59.
miércoles, 8 de septiembre de 2021
Ojos claros, serenos
Gutierre de Cetina
(1518-1572)
Madrigal
Ojos claros, serenos,
Si de un dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
No me miréis con ira,
Porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
Ya que así me miráis, miradme al menos.
martes, 3 de agosto de 2021
Tuve miedo y me regresé de la locura